El velo de maya

Hace dos clases, en Yoga Sutras, hablamos entre otras cosas de el velo de maya. En este lado del velo de maya, el humano dudando, creyendo, confiando y temiendo, va construyendo las piezas del juego de su propia vida. Maya es una voz sánscrita y se interpreta como el velo de la ilusión, que no le permite ver la verdadera realidad. Es el velo de las limitaciones que nos impide conocer la verdad de lo que realmente somos.”

Mi Maestro nos decía: Yoga dice: Purusha (esencia) es permanente. Prakriti (manifestación) es permanente. Prakriti está siempre en movimiento y es eterno y permanente. Es permanente movimiento eterno. No tiene principio ni fin. Purusha es lo mismo. Es eterno pero es quieto y ninguna de las dos entidades se tocan en ningún punto. Vos sos purusha y tenés prakriti. Todos los verbos son prakriti menos el verbo SOY. Podes tener y no tener, comer y no comer, sumar y restar. Pero no podes Ser y no Ser. Si no Sos, entonces no Sos. Ser implica obligatoriamente eternidad.

El vedanta dice que la esencia de lo que Soy es: sat (soy) chit (conozco) ananda (constante bienaventuranza). Maya aparece de la shakti creadora que proyecta un mundo y lo vela. Maya tiene esa capacidad de proyectar y velar al mismo tiempo. Proyecta un mundo que parece real, pero vela algo. ¿Qué es lo que vela? Si todo es Brahman, todo es sat chit ananda. ¿Y por qué no vivo ese sat chit ananda? Porque maya vela.

Si en el plano existencial y fenoménico (el mundo material de maya) el alma se considera distinta del Brahman, en el plano esencial absoluto se considera que no existe diferencia entre el alma y el Brahman.”

En el caso del Ser Humano, ¿vela sat? No, porque Soy ¿Vela chit? No, porque conozco a través del cuerpo. Pero te vela ananda. Entonces empezamos a desear, rechazar y buscar cosas en el mundo. Por el velo de maya creemos que perdimos ananda.

“Sólo Brahman existe: nosotros, sin embargo, tenemos la ilusión de miríadas de objetos distintos, animados e inanimados, que constituyen este universo. En nuestra ilusión, creemos que nosotros somos los verdaderos y distintos sujetos de la acción y la experiencia, mientras que todos éstos en realidad son hechos por Prakriti. Estamos bajo el embrujo de la divina Maya de Dios, la que es muy difícil de traspasar”

Con desapego se retorna en cierta manera a este estado porque no estás buscando nada y no deseas nada, por algo muy importante: Ya estás lleno. Como estás lleno no deseas nada, no rechazas nada, y no buscás nada, todo te parece fabuloso y si no te parece fabuloso, por lo menos lo aceptas totalmente, cualquier otra cosa es locura. Esto también forma parte del juego. Y el juego consiste en elegir salir de la ignorancia para salir de maya. Otros eligen seguir en la ignorancia y también está bien.

Develar el velo de maya es darse cuenta de la unidad y armonía de toda la naturaleza, incluyendo al humano, y actuar de acuerdo a esto. Significa experimentar, completa y personalmente, que todo, incluyéndose uno mismo, es parte de la gran energía universal y que formamos parte de ella.”

Que común es perdernos en la niebla de ese velo. Muchas personas, gracias a la práctica y estudio del Yoga, tienen pequeños momentos de lucidez en los que son capaces de espiar por alguna brisa que despeja esta densa niebla. Otros viven constantemente despatarrados en la comodidad de la ceguera de todo lo que hay en el medio. Y siempre es nuestra elección.

La semana pasada me tocó vivir una situación en la que pude observar a una persona dejándose inundar (sí, la palabra es inundar) por sus emociones y tomar una decisión apresurada y lamentable que impactó, en un principio, negativamente en otros Seres Humanos, demostrando la falta de profesionalidad y dejando expuesto lo poco aprendido a pesar de los muchos años de “experiencia”

Literalmente la vi perderse, como dice el dicho “como turco en la neblina” de maya. Una de las cosas que te enseña el Yoga es a no subirte al tren de la ebullición emocional. Porque no sos lo que sentís, no sos lo que pensás y sin embargo ambos, sentimientos y pensamientos, son increíbles herramientas de evolución, siempre y cuando tengas el valor de levantarte de la comodidad de maya, identificarlos y observar tu esencia. No hay otra manera de trabajar con uno mismo que identificando nuestra luz y nuestra oscuridad y trabajar con ambas. Y esto, lamentablemente, se hace todavía más difícil cuando no tenés un/a Maestr@ que te ayude a ver tus miserias.

Por mi parte, el primer sentimiento que provocó esta situación fue indignación por la falta de respeto hacia las personas afectadas, a quienes aprecio enormemente. Cuando me senté a meditarla, me enseñó a saber qué tipo de instructora no quiero ser y también me mostró a maya en acción. Espero de todo corazón poder ser digna de las enseñanzas de mi Maestro y de los Maestros por venir, honrando el parampara. Que siempre pueda tener una estrella guía que me enseñe que no importan los años de experiencia, si para lo único que los vas a utilizar es para alimentar tu ego, otro elemento del velo de maya. Al fin y al cabo no sabemos nada y es nuestra responsabilidad ser conscientes de ello y elegir seguir aprendiendo.

“Hazlo lo mejor que puedas hasta que sepas más. Cuando sepas más, hazlo mejor.” – Maya Angelou

Mi Maestro, Alejandro Chiarella, participando junto a nosotros del workshop de Ashtanga Vinyasa Yoga impartido por Ty Landrum en Buenos Aires.
Mi Maestro, Alejandro Chiarella, participando junto a nosotros del workshop de Ashtanga Vinyasa Yoga impartido por Ty Landrum en Buenos Aires.

 Importante: Todas las asanas deben aprenderse con la guía de un Instructor calificado.

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