Cuando sí es lo que parece

Puesto que el blog es “Yoga para mortales”, la idea es aplicar el Yoga a situaciones de la vida cotidiana. Por esto les traigo una anécdota que me sucedió este fin de semana.

Se me presentó la oportunidad de ver cómo una mujer perdía su dignidad mendigando amor a alguien que no le corresponde el sentimiento, a pesar de las reiteradas respuestas negativas a su desesperado pedido. Lejos de provocar el daño que pretendía provocar con sus palabras, lo único que produjo fue una profunda sensación de pena.

Pena por observar su manotazo de ahogada, intentando apresar algo que sólo se mantiene con vida cuando es libre. Pena por observar que, al no obtener la respuesta deseada, el sentimiento de anhelo se transformó en ira. Una ira que estalló intentando lastimar, como esquirlas de una bomba emocional, a quienes estaban alrededor del objeto de su deseo. Porque ni siquiera se trata de una persona que se ama, sino de algo que quiere poseer.

Frustraciones hechas palabras vacías, que nunca alcanzaron el objetivo.

Me hizo pensar en cuan vacía es la vida de algunas personas que aparentan felicidad para el exterior, pero qué triste, con falta de autoestima y estabilidad emocional, es su vida interior. Para ser honesta, siempre me pareció una mujer físicamente preciosa, pero con nada de contenido. Seguramente conocen o saben de alguien así, porque en la sociedad en la que vivimos son muchos los que eligen la comodidad del aparentar ser feliz, exitoso o reconocido, a realizar un trabajo interno, dedicado y serio para ser mejor Ser Humano para uno mismo y para los demás.

Uno de los Yamas, es decir, de los “comportamientos” que permiten mantener buenas relaciones con los otros, es Aparigraha. Aparigraha es la no posesividad, humildad, olvidar por completo la avaricia, la envidia. Mi Profe escribe en su libro Ashtanga Vinyasa Yoga, El Yoga Dinámico: “La posesividad interfiere con el flujo natural del Universo. La retención generalmente acarrea consecuencias nefastas físicas, emocionales y mentales. No detener la danza divina”.

La necesidad de poseer demuestra debilidad de espíritu. Y no se me podría haber presentado mejor oportunidad que esta situación para observarlo. La vida es una excelente Maestra y acerca las situaciones necesarias para nuestra evolución. Aquellas personas que no logran ser felices con lo que tienen tampoco lo serán con aquello que no tienen, porque la felicidad no reside en algo o en alguien, sino en uno.

Por otro lado uno de los Niyamas, es decir, de los “comportamientos” internos es Santosha, que indica aceptación. Serenidad mental, sentirse a gustito con lo que se tiene y lo que no se tiene. Alegría y positivismo. Aceptación de situaciones adversas. Tener la capacidad de ver lo bueno en lo peor y tomar de allí una enseñanza. Ser agradecido. Trabajar el desapego. Del mismo libro, Ashtanga Vinyasa Yoga, El Yoga Dinámico, cito: “Es importante distinguir entre conformismo, una actitud débil y apática, y aceptación, una actitud fuerte y activa. Sólo podremos aceptar lo que “es”, lo que no se puede adaptar a nuestros deseos, lo que es inmodificable, con una actitud abierta. Aceptación es madurez. Acepte lo que el presente trae y viva con ello”.

Aceptar significa, nuevamente, tener que activar el mecanismo interno que nos empuja del sillón mullido ubicado en el living de nuestra zona de confort. Y muchas personas se sienten seguras quedándose allí, sentadas.

En un sentido macro, la vida superficial que viven esto Seres Humanos, repletas de halagos a su apariencia física, irónicamente llenos de vacíos, remarcan la necesidad de pertenencia a grupos y situaciones que vibran la misma triste sintonía.

Aprovecharé para traer una teoría psicológica: “Las necesidades de pertenencia abarcan todas las necesidades que involucren la relación con las demás personas, sentirse identificado y aceptado con éstas. Esta necesidad se encuentra ubicada en el tercer puesto de la pirámide de necesidades de Maslow, una teoría psicológica propuesta por Abraham Maslow. Maslow explica en su teoría cómo está constituida la jerarquía de necesidades humanas y establece que, conforme se satisfacen las necesidades más básicas, los seres humanos desarrollamos necesidades y deseos más elevados. Este grupo de necesidades también es llamado necesidades de afiliación o necesidades sociales. Entre las necesidades de afiliación se encuentran el amor, el afecto, la amistad y la intimidad sexual, entre otros.”
Todos los Seres Humanos tenemos necesidad de pertenencia. En mi opinión, la dicotomía se produce cuando el grupo al que, por h o b se quiere pertenecer, se maneja en esferas de superficialidad dónde “lo que tengo” es mejor que “lo que soy”, y nace un choque con nuestras necesidades internas, el Ser que en todo momento puja por salir. En este caso, mendigar “cariño sincero” a cambio de ofrecer el cuerpo, asegura dos tipos de reacciones: que se aprovechen de lo que tan fácilmente se regala, cosechando relaciones tóxicas en un ciclo interminable, o el rechazo.

El Yoga (y la Psicología) demuestra, una vez más, la importancia del trabajo interno en el propio camino, ofreciendo la oportunidad de poder comprender con inteligencia emocional la etapa evolutiva en la que se encuentra, no sólo uno mismo, sino un tercero. Prestar atención a cuando las carencias que se pueden observar sí son lo que parecen, controlando los posibles estallidos emocionales impregnándolos de comprensión.

Siempre será más beneficioso cultivarse uno mismo. Una vez alineada nuestra energía, las personas y situaciones que se presenten tendrán vibración más elevada, alejándose de las superficialidades y relaciones dependientes de todo tipo.

“Los verdaderos oyentes empáticos hasta pueden oír lo que se dice en el silencio. Lo más importante en la comunicación es oír lo que no se está diciendo” – Peter F. Drunker

Preparación para Ardha Baddha Padmottanasana. La postura final se realiza plegando el torso sobre la pierna y apoyando la mano libre al costado del pie. Se trabaja apertura de cadera de forma profunda. La presión ejercida por el pie en loto impacta sobre Svadhisthana, el Chakra del sacro. Este centro de energía vibra con el color naranja y está situado en el abdomen inferior, entre el ombligo y los genitales; por su proximidad con los órganos reproductores femeninos se lo relaciona con la nutrición, la receptividad y las emociones.

Importante: Todas las asanas deben aprenderse con la guía de un Instructor calificado.

Nota: Originalmente posteado el 06/10/2014

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *