Esta sí, ésta no

En la antigüedad, el Yoga estaba reservado únicamente para el sexo masculino. Afortunadamente, la práctica de esta disciplina se fue extendiendo, sobre todo en occidente, hacia el sexo femenino.

Así como en los días de luna llena y luna nueva se recomienda detener la práctica de asanas y redirigir esa energía hacia la cultivación del conocimiento, en los días del período femenino, también, usualmente coincidentes con las lunas.

A pesar de la popularidad actual del Yoga, pocas mujeres conocen realmente sus beneficios. Se regula el sistema glandular y la energía se acomoda de tal manera que ya no es importante la imagen externa, sino la armonía y estabilidad emocional que alimentará la autoestima y mejorará su estado anímico, rejuveneciendo cada célula. La apariencia física deja de ser la tirana a la que se deja de obedecer por una cuestión de imagen social, para pasar a tener hábitos alimenticios más saludables por el sólo hecho de encontrar nuestro centro y cuidar el cuerpo como nuestro propio templo. El Yoga ofrece a la mujer la posibilidad de aceptarse en cuerpo, mente y alma, respetando ritmos y energía.

Todas las mujeres pueden practicar Yoga, sean niñas, jóvenes o adultas. Aquí no importa la edad o la flexibilidad corporal. La práctica constante irá regulando los desajustes hormonales que se dan a lo largo de la vida femenina. Mal humor, ansiedad y sentimentalismos, así como también alteraciones de la menopausia o la pubertad.

En cuanto a su sexualidad, ayuda a superar la frigidez o represiones, ya que al ponerse en contacto con el manejo de su cuerpo mejora la relación con éste trabajando sobre aceptación, lo que logrará que la mujer viva el sexo de una manera más gozosa y responsable.

En el Yoga encontraremos respuestas a muchas situaciones femeninas: ayuda a prevenir el cáncer de mama, aminora los síntomas menstruales, pechos inflamados o cólicos, colabora a mantener le peso ideal, a superar depresión o ánimo decaído, ya que trabaja internamente sobre la intuición y el propósito de vida.

Me gusta pensar que, en tanto y en cuanto no arregles tu adentro, no va a importar en absoluto cuántas veces los demás te muestren el camino, porque vas a ser ciego a él. Por tanto, una vez que acomodes el interior, lo demás fluye.

También se recomienda practicar durante el embarazo, con los cuidados correspondientes, para fortalecer la conexión espiritual entre mamá y bebé. Con la práctica de asanas, pranayama y meditación la vida se llena de gracia y armonía, no porque obre milagrosamente, sino porque uno empieza a trabajar su interior y aprende a lidiar con los propios ritmos de manera fluida.

En los días de menstruación se recomienda el cese de la práctica de asanas para encauzar las energías en cultivar el conocimiento intelectual o simplemente relajar el cuerpo y aquietar la mente con meditación y pranayama. Pattabhi Jois decía que la sangre menstrual es “sucia” y, aunque parezca ofensivo, se habla de que en los días previos al sangrado, el hígado y los riñones sueltan toxinas que son eliminadas en la sangre menstrual. Esta desintoxicación explica el porqué el promedio de vida de las mujeres es mayor al de los hombres.

Con las prácticas regulares de Ashtanga Vinyasa Yoga se optimiza y regulariza el período menstrual. Generalmente, si no se consume ningún tipo de medicamento anticonceptivo, estos días coinciden con la luna llena o la luna nueva con lo que la interrupción de la práctica de asanas sería mínima. Aún así, algunas mujeres prefieren mantener su práctica usual, que será menos exigente que la que se realiza en días fuera del período.

Los cambios de humor, calambres, fatiga, retorcijones e hinchazón son algunos de los incómodos síntomas que las féminas atraviesan cada mes. La práctica de Yoga activa la producción de sustancias analgésicas que se sintetizan en el cerebro de forma natural. En esos días el cuerpo está más pesado debido a la retención de líquidos, y las emociones revueltas traen pesadez de mente, lo que repercute en el cuerpo físico. Hay un bloqueo y descompensación energética. El sentido común grita a viva voz que nos tomemos un respiro de la exigencia física. El famoso “bajar un cambio”.

La llave energética que se trabaja con los bandhas hace que prana y apana se detengan en el centro en el que kundalini despierta. El ciclo menstrual, por naturaleza, es un fluir hacia abajo, por tanto al utilizar bandhas también estaríamos afectando el proceso natural de limpieza del cuerpo. Muchas mujeres se toman descanso de asanas en los días de mayor caudal menstrual y realizan las posturas permitidas suavemente a modo regenerativo en los días de caudal más leve.

Las posturas recomendadas son:

  • Aquellas que se realizan de pie en extensión, por ejemplo, Uttanasana, Adho Mukha Svanasana, Prasarita Padottanasana, Parsvottanasana, etc. Para suavizar el abdomen se recomienda hacer primero un movimiento cóncavo antes de llegar a la postura final con la columna extendida. En caso de sufrir dolor corporal, baja presión o caídas súbitas en los niveles de azúcar no se recomienda realizar estas posturas.
  • La asanas supinas (posturas recostadas sobre la espalda), por ejemplo, Matsyasana, Supta Baddha Konasana, Supta Padangusthasana II, etc. De ser necesario, recurrir a la ayuda de soportes, cintos, almohadones o frazadas. Ayudan a disminuir la falta de aire, pesadez en los pechos, retención de líquido, sangramiento excesivo, calambres e irritación mental.
  • Flexiones simples, por ejemplo, Balasana, Adho Mukha Virasana, Adho Mukha Svastikasana, Janu Sirsasana, Triang Mukha Eka Pada Paschimottanasana, Ardha Baddha Padma Paschimottanasana, Marichyasana A y B, Upavistha Konasana, etc. Realizadas con suavidad ayudan al sangramiento, dolor de cabeza, dolor de espalda, fatiga y suavizan el abdomen.
  • Posturas de sentado, por ejemplo, Dandasana, Baddha Konasana, Padmasana, etc. Ayudan a remover tensión y estrés, sueltan articulaciones.
    Adho Mukha Svanasana

    Las asanas que deben evitarse durante el período menstrual son todas aquellas que contengan inversiones, equilibrios en brazos, extensiones sostenidas de columna con fuerza abdominal y torsiones. Las inversiones durante el período menstrual detienen el flujo, lo que puede llevar a formar fibromas, quistes y endometriosis. Al terminar el período se pueden retomar todas estas posturas, ya que son grandes sanadoras, en lo que al sistema reproductivo concierne.

    Sirsasana, postura no recomendada durante el período menstrual.

    Este es otra manera en la que Ashtanga Vinyasa Yoga nos conecta con nuestros ciclos naturales y muchas mujeres comienzan a regularizar estos ciclos cuando comienzan a honrar estos días y los días de descanso, según las lunas.

    “En cuanto a ustedes, chicas, deben arriesgar todo por la libertad y dar todo por la pasión, amando todo lo que sus corazones y cuerpos amen. Lo único más sagrado para una mujer que su libertad y su pasión debería ser su deseo de convertir su vida en poesía, rindiendo todo lo que tiene para crear una vida tan hermosa como los sueños que bailan en su imaginación”  – Roman Payne

    Importante: Todas las asanas deben aprenderse con la guía de un Instructor calificado.

    Nota: Originalmente posteada el 29/09/2014

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