Los Maestros

Cada persona que es o fue parte de nuestra vida está o estuvo ahí para enseñarnos algo y viceversa. Cada vida que “tocamos” ha aprendido o está aprendiendo algo de nosotros.

Empecé a prestar atención a las almas que me rodean, aquellas con las que comparto risas, lágrimas, complicidades, juegos, bromas, silencios, compañías, amor, molestias, peleas, miedos, distancias. Así surgió una lista y repaso mental de qué estoy aprendiendo, qué me están enseñando. ¿Por qué estas personas o situaciones están en mi camino?… O mejor dicho, ¿para qué?.

Sin ir más lejos y a simple vista, logré identificar grandes enseñanzas de los mejores entrenadores. De mi papá, la perseverancia, el no rendirse ante ningún obstáculo. También aprendo integración, solidaridad y empatía. Mi mamá me enseña que nunca es tarde para adquirir más conocimiento y que, de hecho, no hay límites para la cantidad de información que podemos absorber, porque eso te prepara para que nadie te ponga un pie encima. Albert Einstein decía: “La mente que se abre a una nueva idea jamás volverá a tener su tamaño original.”

Ella suele decirme: “A la gente hay que enseñarle a pensar”.

Cada uno de mis hermanos me muestra algo diferente, desde compañerismo hasta el dejar toda la “comodidad” de la ciudad por un ideal. Humildad, colaboración, lo que es ser un equipo, lo que es ser un compañero de vida. Mis hijos me enseñan inocencia y a ver con otros ojos… Los ojos del que no tiene temor de amar.

Mi amiga Helen es una muestra viviente de lucha y victoria. Fede es pura alegría, si pudiera ver su aura, apuesto que tendría chispitas de colores. Mati es de esos compas que están en todas, ha escuchado los planteos más imbéciles acerca de amores frustrados y, aún así, sigue firme, acompañando. Dani es mi mejor coach de paciencia y tolerancia, me hace ejercitarlas casi diariamente. Noe y Julia me enseñan la búsqueda constante de uno mismo y apertura mental. Adri es mi coach motivacional, si no midiera casi dos metros y viviera a 5600km, lo pondría en mi mesita de luz.

Mi último amor me mostró lo perdido que puede estar un hombre cuando busca afuera lo que ha tenido adentro todo el tiempo. Lo profundo que puede caer un Ser Humano en el autoboicot de su propia felicidad, cuando el miedo gana por goleada y, a su vez, la fortaleza de espíritu que se necesita para no rendir la vida y animarse a perseguir un sueño. También aprendí a identificar lo bueno dentro de lo malo, aun en los momentos de mayor desasosiego e incertidumbre. Y finalmente me enseñó a dejar ir. Los amores que no pudieron ser siempre nos dejan enseñanzas que se clavan cual astillas.

Conozco gente que tiene todo lo material que se pueda desear, pero son personas tristes, infelices, que cultivan relaciones enfermas, que no tienen amigos verdaderos y repletos de inseguridades que encubren tras muestras de poder. Ellos mismos son la lección más difícil que tendrán que aprender.

Como ven, todos están ahí por alguna razón. Y aquí sólo nombro a algunos de mis muchos Maestros, a los cuales les estoy profundamente agradecida. El Universo es matemáticamente perfecto. El punto de inicio y el de fin de nuestras vidas ya están establecidos, y lo que le queda al hombre es el libre albedrío. Los caminos que tomará para llegar a su destino y encontrar su razón de Ser son exclusiva responsabilidad suya. A cada segundo tenemos múltiples posibilidades de que sólo una opción sea la elegida, y esa opción nos traerá una consecuencia.

La vida es tan buena maestra que se encarga de repetirnos la lección hasta que la aprendamos, así eso tome toda nuestra existencia. La conexión energética que hay en el todo hace que Karma y Dharma cobren y paguen religiosamente, sin dejar pasar hasta el más mínimo detalle, inclusive a través de las vidas que hemos vivido.

Me gusta ver la vida como un libro de “Elige tu propia aventura”… ¿los recuerdan?. Para mí, la vida es lo que elijamos que sea.

“Un Maestro mediocre, dice. Un buen Maestro, explica. Un Maestro superior, demuestra. Pero el mejor Maestro, inspira.” (William Arthur Ward)

Baddha Konasana, postura del ángulo atado, también conocida como la postura de la mariposa. Estimula órganos abdominales, ovarios, próstata, vejiga y riñones. Estira aductores y trabaja articulaciones de cadera y rodilla. Calma dolores durante la menstruación y ayuda a reducir los síntomas de la menopausia. Ayuda a reducir el pie plano, estira empeine. Es una postura altamente recomendada para las personas que sufren de ciática. Practicada de manera habitual en el embarazo ayuda a tener un parto con menos dolor. Ph: Carito Belmonte – https://www.facebook.com/phcaritobelmonte
Baddha Konasana, postura del ángulo atado, también conocida como la postura de la mariposa. Estimula órganos abdominales, ovarios, próstata, vejiga y riñones. Estira aductores y trabaja articulaciones de cadera y rodilla. Calma dolores durante la menstruación y ayuda a reducir los síntomas de la menopausia. Ayuda a reducir el pie plano, estira empeine. Es una postura altamente recomendada para las personas que sufren de ciática. Practicada de manera habitual en el embarazo ayuda a tener un parto con menos dolor.
Ph: Carito Belmonte – https://www.facebook.com/phcaritobelmonte 

Importante: Todas las asanas deben aprenderse con la guía de un Instructor calificado.

Nota: Originalmente posteado el 30/06/2014

 

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